martes, 23 de septiembre de 2008

Un aliento necesario

Las trazas de la democracia boliviana, cada día más arrinconadas por el totalitarismo del gobierno de Evo Morales, necesitan todo el apoyo posible de los demócratas del mundo. Ya está visto que ni la OEA, ni UNASUR (uMASur, en realidad) ni el gobierno, ni los ministerios, ni Tribunal Constitucional, ni Corte Electoral, ni el ejército nacional, ni la Policía han siquiera condenado, ni mucho menos apoyado una posición imparcial, sino más bien han atacado y asfixiado a las regiones que resisten el asedio y la imposición de un gobierno desquiciado, lleno de rencor, y profundamente dictatorial. Sin una voz de aliento los demócratas de Bolivia se enfrentan a su exterminio, y no sólo en un sentido figurativo, ante el consentimiento de grandes y rimbombantes organizaciones otrora consideradas paladines de la imparcialidad y de la justicia y hoy convertidas en meras multinacionales de terroristas y dictadores, léase UNASUR y OEA.

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Carta a los demócratas de America: Bolivia necesita nuestra ayuda

Mientras se escriben estas lineas, una de las operaciones mas sofisticadas y perversas de la historia iberoamericana se esta llevando a cabo contra Bolivia. Urge que todas las fuerzas democraticas de la region acudan en su ayuda para evitar una tragedia en ese pais.

Los hechos son los siguientes:
 
El 10 de agosto de 2008 se realizó un referendo que ratificó el mandato del presidente Evo Morales y de la mayoría de los prefectos (gobernadores) opositores. Morales interpretó –ilegalmente– su ratificación como una carta blanca para imponer unilateralmente su Constitución, de corte totalitario, y para desconocer las autonomías departamentales, que se habían conquistado este mismo año con el voto mayoritario del pueblo boliviano.
 
Atentando contra la autonomía, Morales confiscó los beneficios provenientes del Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH), que corresponden a las regiones; y anunció una consulta para refrendar su Constitución. Como era de esperarse, el pueblo salió a las calles a protestar. Evo Morales ordenó reprimir las protestas, ocasionando numerosos muertos y heridos.
 
Sintiéndose acorralado por los efectos políticos de la masacre, Morales pidió ayuda a sus aliados internacionales, particularmente a Hugo Chávez, quien ofreció el envío de armas y de tropas venezolanas para apuntalar militarmente al gobierno boliviano. Paralelamente, se convocó a una reunión urgente de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), cuyos integrantes –excepto uno– pertenecen al Foro de Sao Paulo, organización política de la cual también forma parte Evo Morales.
 
Los integrantes de Unasur sólo escucharon la versión de Evo Morales, negándose a recibir a los prefectos opositores, a pesar de que ellos también fueron ratificados por el pueblo boliviano el mismo día que Morales. En consecuencia, emitieron una declaración parcializada, sesgada y fraudulenta, sobre la crisis boliviana, culpando a la oposición de intentar un golpe de Estado y de generar la violencia, cuando el verdadero culpable es Morales. En resumen, otorgaron al presidente boliviano una licencia para seguir matando y para imponer su proyecto totalitario.
 
Las mesas de diálogo que se acordaron en la reunión de Unasur son una farsa, porque obligan a la oposición a someterse a los designios del gobierno, so pena de ser enjuiciados por golpistas y/o masacrados por los grupos paramilitares armados que se encuentran en Cochabamba y Santa Cruz.
 
Una muestra de la parcialización y de la injusticia existentes, es el encarcelamiento del prefecto de Pando, Leopoldo Fernández, quien ha sido acusado injustamente por el gobierno de las muertes ocurridas en su departamento, pese a que existen numerosas pruebas de la responsabilidad del oficialismo en esos hechos. Todo indica que quien ordenó la prisión de Fernández ni siquiera fue Evo Morales, sino Hugo Chávez, quien está interviniendo flagrantemente en los asuntos internos de Bolivia.
 
La OEA tampoco garantiza una mediación neutral, porque Chávez controla 21 de los 34 votos de ese organismo multilateral. Insulza no se comporta como Secretario General de la OEA, sino como candidato a la presidencia del Partido Socialista de Chile, organización que también pertenece al Foro de Sao Paulo. En cuanto a Lula, mantiene una actitud aparentemente moderada, pero también exonera a Evo Morales y culpa a la oposición de lo ocurrido, lo cual no es de extrañar, porque él es el principal fundador del Foro de Sao Paulo.
 
El trato injusto y desconsiderado que los aliados de Evo Morales –investidos como presidentes– le dan a la oposición boliviana no ayuda a resolver la crisis, sino que la agrava, añadiéndole más leña al fuego. Por eso, urge constituir un Grupo de Amigos de Bolivia, conformado por ciudadanos de toda América, que sirva para contrabalancear la nefasta intervención de Unasur.
 
Hacemos un llamado a todas las fuerzas democráticas de la región a interesarse en el tema boliviano, a indagar cuál es la realidad, a escuchar a todas las partes en conflicto, y a contrarrestar la injerencia indebida de Chávez y de sus aliados en los asuntos internos de Bolivia.
 
Alejandro Peña Esclusa
Presidente de Fuerza Solidaria
Caracas – Venezuela
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