viernes, 5 de septiembre de 2008

Cuando la democracia participativa nos conduce a la basura

Mesa abrió la jaula de la bestia antidemocrática. A partir de Mesa, cualquier caudillo puede gobernar por decreto y "legitimizar" su capricho mediante la "interpretación y voluntad" de la mayoría, como puede confeccionarse una "Constitución traje" a su medida

En un artículo recientemente publicado por La Razón, llamado: "Cuando la ley se tira a la basura", el ex Presidente de Bolivia Carlos D. Mesa Gisbert, manifiesta que el actual Presidente se lanzó con todo a la ofensiva "final", con un referéndum revocatorio ganado y con una convocatoria al referéndum constitucional cuyo resultado es un Evo Morales por 20 años. Donde las dos premisas falsas de este juego perverso que nos conduce al desastre, según Mesa, son: a) El Gobierno dice que la revolución legitimada por el voto lo permite todo, b) la oposición, que ante el avasallamiento de la ley por parte del Gobierno, (actúa como si) todo (estuviera) permitido para frenarlo. Ambas premisas sustentan la muerte del Estado de Derecho, cuya responsabilidad también recae sobre Mesa.

Como si este fuera un imparcial analista, concluye que: "Ambos destruyeron hasta el último vestigio de legalidad e institucionalidad". Gobierno y oposición, nos llevaron a la vorágine; donde las razones éticas fueron calladas por las políticas, con la consiguiente anulación del imperio de la ley.

Pero ahora, y desde el referéndum del gas convocado por Mesa, estamos ante la consulta y ante el dilema. Enfrentados por una nueva justa y su posterior "fiesta" electoral, de un proceso que tiene carácter ilegal por no haber sido convocado mediante ley sino por decreto.

Así según Mesa: "Como zombies, Gobierno y oposición se preparan para librar la "enésima" batalla decisiva, sin preguntarse qué batalla, en qué condiciones y con qué resultados probables… Y de nuevo la montaña rusa de la locura, la violencia y la estupidez... la Constitución que se pretende someter a referéndum se aprobó violando la Ley de Convocatoria en lo referido a los dos tercios (a través de un vergonzoso Reglamento de Debates) y se cambió de sede a través de una ley ilegal y sancionada bajo amenaza. Se aprobó en grande con la sola presencia del MAS en un recinto militar leyendo sólo el índice (por tanto de modo ilegal) sobre un texto que jamás se discutió en el plenario y que llegó como un ladrillo desde fuera de la Asamblea. Ese día murieron en enfrentamientos con la Policía tres compatriotas y fueron heridos más de cien. Se aprobó en detalle en Oruro con la sola presencia del MAS (e, igual que en La Glorieta, con la comparsa de diez micro agrupaciones), ese texto se modificó ilegalmente en varios puntos desde que salió de Oruro hasta que llegó a manos del presidente Morales…". Después, empieza a enumerar todas las incongruencias del proyecto masista para terminar diciendo: "Destruir la ley tiene un precio incalculable. Lo estamos pagando muy caro…". Cuán caro lo pagará en los libros de historia, por lo que a continuación menciono:

En ningún lugar de su artículo, Carlos D. Mesa asume su propia responsabilidad, a saber: haber aprobado la reforma del art. 4 de la C.P.E. para introducir la democracia participativa semidirecta en una sociedad extensa y sin la suficiente cultura democrática, esta pseudodemocracia está expresada por el referéndum y la reforma total de la C.P.E. vía Asamblea Constituyente.

Un mesista acérrimo me objetaría que el ex Presidente Mesa se encontraba presionado por los movimientos sociales para introducir los cambios; pero un historiador de Presidentes y un estadista responsable debe darse cuenta de que "vox pupuli" no es "vox dei", un gobernante debe asumir la responsabilidad histórica de sus actos. Todo lo que es objeto de lamento de Mesa, es fruto de su propia reforma constitucional. Permitir que la Constitución pueda ser reformada totalmente (art. 232 de la C.P.E. modificado el 2004) mediante una Asamblea Constituyente es someternos constantemente a peligros antidemocráticos. Mesa abrió la jaula de la bestia antidemocrática. A partir de Mesa, cualquier caudillo puede gobernar por decreto y "legitimizar" su capricho mediante la "interpretación y voluntad" de la mayoría, como puede confeccionarse una "Constitución traje" a su medida.

Este tipo de democracia incorporada por Mesa, la participativa, es cuantitativa antes que cualitativa, y puede conducirnos a la democradura, o dictadura de la mayoría. Según Popper, sólo existen dos sistemas políticos, a saber: la democracia y la dictadura, la democracia es contraria a todo tipo de dictaduras, incluso la dictadura de la mayoría.

La democracia participativa en una sociedad de rasgos autoritarios como la boliviana, puede llamarse: democracia plebiscitaria instrumental, que es utilizada para conseguir ciertos fines apelando al poder de la mayoría, mediante reiteradas consultas ciudadanas; esta "democracia" es un instrumento político que no respeta lo individual, sino que impone lo colectivo y lo mayoritario, y, este accionar se legitima por el voto y la capacidad de movilización de los movimientos sociales.

Esta democracia instrumental plebiscitaria, está sometida al arbitrio del poder, el cual define el límite de lo legal y lo legitimo de acuerdo a la "interpretación" del sentimiento del pueblo. No hay reglas, ni valores para esta democracia subordinada al poder, sólo instrumentalidad y manipulación, la democracia plebiscitaria es sólo un medio para justificar el poder autoritario. Esta democracia instrumental plebiscitaria es utilizada por cualquier gobernante carismático, que quiera demostrar su poder mediante convocatoria a consultas, referendos, y su degeneración se traduce en movilizaciones de la masa en motines, cabildos, asambleas, desfiles, revueltas, bloqueos, actos violentos, toma de instituciones, enfrentamientos, desmanes, saqueos, etc.

Las presiones sociales son demasiado sofocantes, se hipertrofió lo político, existen consultas ilegales para todo, pero: ¿no será mejor una sociedad con menos participación cívica, pero más vida privada, menos sociabilidad y vida en común dinámica y omnicomprensiva, pero también menos vigilancia? Tal como nos planteaba Isaiah Berlin.
Por: Luis Christian Rivas Salazar
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