martes, 14 de octubre de 2008

Pueblo sin Dios, pueblo sin Ley

CONSTITUCIÓN ¿POR LAS MALAS?

Se esperaba que el nuevo proyecto de la Constitución Política del Estado integrara a los bolivianos, lamentablemente fue redactada para determinado sector de la población originaria al decir que “Bolivia es un Estado Unitario Plurinacional Comunitario”. El título de República se lo hace desaparecer de un plumazo y antes de unificar al país induce al separatismo, desintegración, discriminación, racismo y con premeditado descaro incita a la irreverencia ante el Altísimo que es Dios Todopoderoso. En síntesis es una nueva Constitución que desconoce a la Nación boliviana, únicamente reconoce 36 naciones indígenas, mientras el resto de la ciudadanía no pertenece a alguna nación.

No hace mucho, Monseñor René Fernández en una celebración eucarística realizada en la Prefectura de Cochabamba protestó contra el proyecto de Constitución aprobado por el MAS y sus aliados. El sacerdote expresó su descontento con la redacción del documento que quita a Bolivia el derecho de contar con una religión, donde se anula la actuación de la Iglesia en nuestro país. Afirmó que se quiere destruir nuestra fe, de una forma tan disimulada y tan mal escrita, olvidando el nombre de Dios, empezando por el encabezamiento, donde se dice: “En tiempos inmemoriales cuando se empezó a edificar el mundo”, y no se dice: “Cuando Dios creó el mundo”. El artículo cuarto, si bien expresa que respeta a las religiones, “El Estado se declara fuera de la religión”.

El representante eclesiástico reclamó por la falta de reconocimiento del Gobierno a la obra de la Iglesia, consideró que ésta, como el alma de la superación de nuestro territorio, debería contar con la gratitud de los gobernantes. La Iglesia Católica ha dejado muchos bienes, incluso materiales en el país, los grandes monumentos que tenemos en los pueblos y ciudades se deben a ella. Si el Estado no reconoce a la religión, debería reconocer la existencia de la Iglesia y expresar su gratitud. Monseñor Fernández llamó a los encargados a cambiar los artículos del nuevo texto constitucional, recalcó que están alejados del servicio a los bolivianos, que dañan al país y sus instituciones, por lo que se debe recapacitar y pensar en algo que sirva a los bolivianos, una CPE bien pensada, sana, hecha por gente que realmente sabe y que puede escribir con pensamientos claros. Así valdría la pena, acotó.

También el Poder Judicial de Bolivia y el Colegio Nacional de Abogados, por separado, declararon ilegal el proyecto de Constitución aprobado en forma irregular y fraudulenta por el Movimiento Al Socialismo y sus aliados en Oruro.

Las principales autoridades de los órganos nacionales y departamentales del tercer poder del Estado, reunidas en la ciudad de Tarija, hace pocos meses, emitieron una declaración en la que manifiestan que el proyecto de la nueva Constitución es ilegal e ilegítimo. Este rechazo está argumentado en la “vulneración del Reglamento General de la Asamblea Constituyente, en sus artículos 7, 50, 54 y 55 entre otros; la ley de Convocatoria a la Asamblea Constituyente, artículo 5; la Ley Ampliatoria, artículos 2 y 3 y la propia Constitución Política del Estado vigente en su artículo 4”.

El Poder Judicial, además, expresa que el proyecto se aprobó sin observar reglas referidas a la sede de funciones, al procedimiento de aprobación y al derecho a intervenir en el debate y derecho a ejercer la función de representantes del pueblo, impidiendo la construcción necesaria de consensos, poniendo en riesgo la unidad nacional. Hace notar, asimismo, que el resultado de esta aprobación es un proyecto inconcluso, que además en su texto final no fue aprobado por dos tercios del total de los constituyentes, tal como lo establece el artículo 2 de la Ley de Ampliación para la Constituyente.

En consecuencia el proyecto ha nacido muerto o no ha nacido a la vida jurídica del país ni puede ser objeto de un referéndum, afirmó el Poder Judicial.

Si analizamos capítulo por capítulo, algunos son novedosos, encontramos muchos artículos que no se ajustan a la realidad del Siglo XXI en que vivimos, predomina lo ancestral jurisdiccional originaria campesina, por su carácter indígena, en los hechos es la causa generadora de enfrentamientos y sangre.

El Primer Mandatario no obstante estar descontento con el proyecto muestra predisposición a una modificación y corrección del texto, por un lado, y por el otro, amenaza con “meternos” por las malas su Constitución, aunque algunos asambleístas radicales se oponen: “Nosotros no vamos a aceptar ninguna modificación, ni permitir que se borre una coma. El presidente Morales no puede instruirnos a nosotros porque los asambleístas somos superiores a él”. Creemos que con amenazas de imposición y tozudez nada vamos a solucionar, y nos veremos envueltos en enfrentamientos de fatales consecuencias.

Por su parte la presidenta de la Asamblea, que está enjuiciada junto a otros, hace esfuerzos para socializar el texto constitucional sin poder convencer, puesto que ella, con toda seguridad, no entiende a fondo el contenido de este proyecto aprobado en medio de ilegalidades, a oscuras y que es resistido por la población consciente.
Floren Sanabria G.
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